Este mes se publicó la segunda novela corta de Seanan McGuire, editada por el sello Runas de Alianza Editorial. La novela narra la historia de Jack Jill, gemelas a quienes conocimos en Cada corazón, un umbral. Las jóvenes vivían en la Residencia para niños descarriados de Eleanor West.

 

La primera parte de la novela se centra en presentar a sus padres, Chester Serena Wolcott. Por diversos motivos, quieren tener hijos, pero ninguno está relacionado directamente con el hecho de desear a esos niños. Ambos anhelan el estatus que ampliar la familia podría darles (beneficios que observan en otros padres, a quienes envidian). Cuando descubren que Serena está embarazada de gemelos la dicha de ambos es inmensa. Están convencidos de que van a formar la familia perfecta, donde por supuesto habrá una niña y un niño. Ella será dulce y delicada. Él será un deportista nato.

«Por primera vez en su vida había tenido la sensación de encaminarse hacia su hogar, y esa sensación había bastado para mover los pies, despacio al principio y luego más y más deprisa, hasta que había estado atravesando el límpido aire nocturno a todo correr, sin que nada más importase ni fuese a importar jamás…»

Cuando descubren que son dos niñas, nada detiene los deseos del padre, que elige el nombre de Jillian por ser el nombre de la mujer de uno de los socios más importantes de su empresa. Cortarán su cabello y tendrá permiso para ensuciarse y jugar a todo aquello que su hermana tiene prohibido. Y Jackeline será todo lo que su madre deseaba, una niña de pomposos vestidos y buenos modales, que permanecerá sentada y con una postura correcta para no manchar sus ropas ni despeinarse, mientras mira a otras niñas corretear.

La llegada de la abuela paterna al hogar no servirá de ayuda para evitar que sean criadas de este modo. Lo intentará, pero los padres tendrán la última palabra, y así crecerán, siendo lo que ellos quieren que sean. Hasta que un día, mientras juegan, descubren una entrada secreta en el baúl de la abuela. Animándose mutuamente, llegarán a los Páramos, donde el Amo las invitará a pasar unos días con él. Durante su primer día, conocerán también al doctor Bleak, con quien el Amo tiene un acuerdo sobre el orden en el que deben asignarse a los niños que atraviesan la puerta. Las hermanas se separan, y a partir de ese momento Jack trabajará de manera incansable para el doctor Bleak, ensuciando sus ropas y despreocupándose de ello; y Jill se convertirá en toda una dama con los vestidos y joyas que el Amo le obsequia.

«No voy a plantarme frente a usted y decirle que la puerta está cerrada para siempre, porque no hay manera de saberlo con certeza, pero si voy a decirle que esa primera vez ya tenía todas las probabilidades en su contra, y que las sigue teniendo ahora». 

En la primera novela de la serie conocimos algunos aspectos de la vida de las gemelas en el Páramo. Hablaban con nostalgia de un lugar que debería resultarles aterrador, con su luna sangrante, el Amo y el doctor, y todas las criaturas que moraban en él. Ha sido muy interesante regresar al mundo de Seanan McGuire y descubrir la historia completa de las hermanas y los motivos por los que consiguieron la felicidad en el universo que encontraron al traspasar su puerta. Desde niñas trataron de convertirlas en quienes no eran. Olvidaron que debían dejarlas ser simplemente eso, niñas, y pautaron la personalidad de cada una de ellas a través de lo que ellos querían o necesitaban para destacar entre las personas con las que se relacionaban. No permitieron a las pequeñas crear su propia identidad, y será en el Páramo cuando por fin se sientan libres.

Aunque conocemos el desenlace de la historia de Jack Jill, la prosa de McGuire te adentra en la novela de manera arrolladora. La infancia de las gemelas es terrible, cruel… pero está contada con un estilo que hace que la historia al mismo tiempo sea hermosa. Donde las citas que llaman a la reflexión se suceden en cada página. Gran trabajo de traducción de María Pilar San Román por permitirnos disfrutar de todo esto en castellano.

 

Seanan McGuire ha sido una de las sorpresas de mi año lector. En Cada corazón, un umbral disfruté de las posibilidades que podía ofrecer una historia así, donde conocemos qué les sucede a los protagonistas de estas aventuras después de regresar a su vida ordinaria. Pero pronto descubrí que el punto fuerte de la autora eran los temas que trata en sus novelas y cómo lo hace. En esta segunda novela he vuelto a sufrir, al pensar en esos niños y niñas que viven encerrados en una mentira impuesta por sus mayores. Pero al mismo tiempo vuelves a tener esperanza: que todos encuentren la manera de llegar a su puerta y sean libres para decidir quiénes y cómo quieren ser.

FICHA TÉCNICA

Ahí abajo, entre raíces y huesos (Down Away the Sticks and Bones)
Seanan McGuire (Traducción de María Pilar San Román

Wayward Children #2 
Alianza editorial | Runas
Tapa dura | Ebook
208 páginas  | 2018

 
Las gemelas Jack y Jill tenían diecisiete años cuando las conocimos en “Cada corazón, un umbral”. Esta es la historia de lo que ocurrió primero. De cómo las hijas perfectas, modeladas según los deseos de los padres, a los doce años bajaron por una escalera que las llevó a los Páramos, y descubrieron que el simulacro de amor en el que habían vivido no las había preparado para un mundo de decisiones y muerte. 
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